miércoles 1 de septiembre de 2010

El código 11:11...

Hace algunas semanas, no se cuantas, compré un disco que se llama 11:11, es de Rodrigo y Gabriela, es una obra de arte, una chingonería.

A partir de entonces comencé a notar que muy seguido, cuando miro el reloj, “casualmente” son las 11 de la mañana con 11 minutos. Antes de ayer, en facebook, hice este comentario, y “casualmente” una amiga que acababa de agregar anteayer mismo me comentó, según ella, asustada, que también le estaba sucediendo este hecho curioso.

Mi acostumbrada curiosidad y búsqueda de conspiraciones me hizo investigar. Di con muchos artículos, uno de ellos me llamó más la atención, tal vez porque es el que más conviene a mis intereses. Este hablaba de que existen varios códigos que nos anuncian que nuestro proceso de pasar de dualidad a unicidad está cerca. Así, textualmente lo entiendo, pero ahondé un poco más e incluso me dieron un ejemplo bastante bueno.

Eso de dualidad se puede entender de nuestra doble cara, de nuestro doble proceder, de nuestra incongruencia entre lo que pensamos y lo que hacemos (Ater-ego, tal vez). Sin embargo hay diferentes teorías, la que mejor entiendo es la que dice que nosotros estamos constituidos de diversos YO (o egos). La gnosis menciona que estos egos equivalen a lo que se refieren como pecados capitales; o sea que por cada pecado capital existe un YO, para esto 7.

Entonces, el 11:11 se refiere a once puertas que nos pueden llevar a la unificación de esos egos, llevando a nuestro YO a ser uno sólo sin dejarse dominar por ninguno de estos egos. En otras palabras más simples, a un cliché: a vivir en plenitud de conciencia. El ejemplo que me dieron, es a uno referido en la Biblia. Me gustaría ponerlo textual, pero me da hueva (ego de la pereza) investigarlo, pero es sobre esto:

Jesucristo entra montado en un burro blanco y echa a palos a los fariseos de su templo… la interpretación: El burro blanco representa la mente de Jesucristo, limpia, pura, sin “distracciones”, los fariseos serían sus egos, echarlos a palos sería el hecho de luchar contra ellos para despojarse de su influencia y su templo sería su YO conciente.

El artículo menciona que uno de los códigos es el 11:11; menciona también que esto es un proceso y no un evento, que no es natural sino que se tiene que ejercer (se tienen que echar a palos esos egos). Otro dato importante es el hecho de que para purificar la mente (el burro donde se alojan nuestros egos) es muy útil la meditación.

El caso de todo esto y lo que en realidad me hace ruido, es que en este momento de mi vida estoy viviendo algo muy intenso, algo que me ha llevado a aceptar varias cosas de mi forma de ser y de mi vida cotidiana que no me había atrevido a aceptar. Hay ciertos hechos en mi vida que me afectan demasiado: algunos me hacen enojar iracundo, otros me causan una flojera impresionante, otros me lastiman demasiado, otros me entristecen demasiado, otros me emocionan demasiado; total: soy muy dependiente de mi entorno, de la gente que me rodea y sus respuestas o sus acciones y creo que es el momento de superarlo.

Hay quienes llaman a esto iluminación. Es muy drástico este término, pero lo emplearé: Es el momento idóneo para iluminarme, para montarme en mi burro blanco y echar a mis fariseos a palos de mi templo. Es el momento, sino es ahora, tal vez nunca logre despojarme de lo que me hace un ser feliz incompleto, o ¿debiera decir: un ser infeliz?

1 comentarios:

  1. Soy de la idea de que tan solo son 3 egos: el que eres, el que te gustaría ser y el que deberías ser. En mi caso, el que más me atormenta es el segundo :(

    Un abrazo.

    .

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