miércoles 14 de diciembre de 2011

¿Yo?...


Ya hace un buen tiempo que no escribo algo como lo que sigue, mucho menos lo he publicado. En esta ocasión escribo provocado, o tal vez valga decir: inspirado, por algo que me han dado el privilegio de compartirme.

Después de un par de años y muchísimas experiencias más, puedo llenar este ejercicio de introspección citando a Alejandro Jodorowsky, y es que en este tiempo, todo lo vivido me ha aclarado como soy una parte de todo, como todo es parte de mí y cada “casualidad” me ha enseñado demasiado, y una de esas casualidades ha sido conocer a este señor.

Hoy, puedo decir sin temor que estoy mucho más cerca de la conciencia, que soy mucho más yo y que mi ego está un poco más domado de lo que estaba antes de mi re-evolución.

La primer pregunta planteada es ¿quién soy?

Si algo me ha dificultado disfrutar mi vida son precisamente las definiciones, las etiquetas. Recuerdo el rompimiento de mi primer relación seria, fue en un momento en el que aún amaba a esa mujer, en el momento que mis planes y aspiraciones con ella estaban en mi mente todo el tiempo. Ella me dijo a manera de consuelo que no me preocupara, que yo era un hombre muy bueno y que era alguien muy fácil de amar y que pronto conocería a alguien. Hoy día, que me he divorciado, mi exmujer cree que soy el peor hombre del mundo e incluso me ha llegado a decir que se arrepiente de haberme elegido como padre de su hija. Esto obviamente es cuestión de relatividad y si, por desgracia esas etiquetas definen para los demás lo que yo soy... Sin embargo, hoy me doy cuenta que soy inclusive lo que no soy, soy bueno, soy malo, soy un hombre común y corriente que puede equivocarse, que puede arrepentirse, que puede acertar, pero que sobre todo puede ser feliz... Ya no soy ese hijo tan capaz que el fallo no podía estar entre sus posibilidades, no soy ese esposo abnegado incapaz de siquiera voltear a ver a otras personas. Aún existen muchas expectativas sobre mí, de hecho, todo mundo espera algo “bueno” de mí, y la verdad es que los entiendo, y de alguna manera sé que cumpliré con sus expectativas, porque si, porque en realidad soy un hombre muy bueno, pero a diferencia de como lo percibía hasta hace dos años, hoy sé que soy eso y más, y que en absoluto soy perfecto, no lo soy, ni me interesa serlo. Dice Jodorowsky que el ego es el YO creado por la familia, por la sociedad y la cultura, y que la verdadera felicidad proviene de ser realmente uno mismo, de domar (y no eliminar) el ego... Hoy no deseo más definirme, hoy entiendo que cualquier definición de mi YO es imponerme más límites, y quiero asumirme como un hombre libre, como un hombre consciente.

¿Qué quiero?

Todo... Quiero ser YO... Quiero tener una familia integra, quiero participar en el rol de padre y esposo, quiero darle a mi hija la certeza de que no tiene que cumplir ninguna misión más que la que ella se haya trazado, que ella es dueña y protagonista de su cruzada, que a mí ni a su madre nos debe nada, que ella vino a este mundo a ser amada y nada más. Quiero vivir el resto de mis días con Atenas, quiero amarla siempre como lo hago hoy, quiero darle y nunca obligarla a recibir, y nunca obligarla a corresponder, quiero que sienta que la amo por que existe y no por lo que me da, quiero que sepa que es libre, que es una mujer entera y que estar conmigo es siempre su decisión. Quiero tener otro hijo a quien amar, proveerle de lo mismo que le daré a su hermana, quiero que ambos conozcan la bendición que es tener hermanos. Quiero ser productivo, quiero ser efectivo y eficiente, quiero disfrutar de mis gustos, quiero ser resistente a la frustración, quiero vivir día a día, ser feliz cada mañana al despertar y agradecer todas las noches al acostarme por haber vivido este día especial.

Amor.

Todo... El amor es todo, desde una sonrisa hasta una lágrima... Así como la oscuridad no existe, el odio tampoco. La oscuridad y el odio son simples ausencias, ausencia de luz para la primera, ausencia de amor para el segundo... El amor esta presente en todo lo que hago, en todo lo que vivo. El amor en mi vida es esencial, irremediable, inevitable. No puedo, simplemente, no puedo, vivir un sólo segundo de mi vida sin amor.

Familia.

Amo a mis padres, a mis hermanas, a mis cuñados y sobrinos... Mi núcleo familiar es Dariana y si sabemos llegar a nuestro objetivo, Atenas será un cimiento de esta familia... Hoy me corresponde a mí modificar y romper los nudos con los que crecí y no repetirlos en el crecimiento de mis hijos ni en el desarrollo de mi relación de pareja. Los errores cometidos por mis padres son parte de un pasado que aún está activo y que debe ser superado para que ellos se queden en mí y no trasciendan más generaciones, y eso, depende exclusivamente de mí, de mi capacidad de crear conciencia, de mi capacidad de desbaratar lo que me ha atado, lo que me ha limitado.

Religión e iglesia y Dios.

Más límites... Dios es Todo, entonces yo no puedo asimilar como las instituciones que pretenden representarlo en la tierra dedican sus esfuerzos a limitar el entendimiento, el gozo, la gracia, el conocimiento, la libertad y la felicidad de todos aquellos que se acercan a ellas... He intentado acercarme a la religión. Hasta hace poco conocí un grupo cristiano y debo reconocer que encontré cosas muy buenas. Este acercamiento me permitió abrir una biblia, leer y discernir. En ese libro encontré tantas respuestas como preguntas tenía. Ese libro me permitió aterrizar conceptos sobre Dios que desde pequeño tuve, me permitió encontrar un poco de magia y abrir mis ojos y mis oídos... Hoy veo y escucho a Dios en todos lados, hablo con Él y recurro a su inmensidad... Hoy soy más humilde y he logrado sanar un poco mi frustración sabiendo que hay cosas más allá de mí, pero que Dios siempre hará lo necesario para acercarme a conseguir mi cometido... Siendo padre he entendido muchas cosas de Dios, y hoy disfruto mucho más de ser su hijo entendiendo que Él hará lo que corresponda para que un hijo como yo pueda ser feliz.

No critico al religioso, llámese su culto como se llame. Si critico a todo aquel que abuse de la fe y la necesidad de las personas que lo siguen, si critico a quien se escuda en la religión y las instituciones para denigrar, manipular y enriquecerse. Sin embargo, no pretendo ser juez, no me corresponde, pero siempre que tenga la oportunidad expresaré mi opinión al respecto y abogaré por la búsqueda de la conciencia, por la búsqueda de ese Dios interior que todos tenemos y el cual, como una parte del Todo, es parte misma del Dios Todopoderoso que tanto necesitamos.

Sexo.

El sexo es una de las cuatro partes esenciales de todo ser humano. Sin la plenitud sexual no estamos completos. Representa nuestra parte creativa, nuestra parte artística, por lo tanto, como el arte mismo, es la máxima forma de expresión de que podemos disponer. El sexo suele definir nuestro comportamiento ante la vida cotidiana, suele manifestar los límites que tenemos... Teniendo sexo podemos darnos cuenta de nuestra capacidad de disfrutar la vida, si somos libres o si estamos atados... El sexo es magia y a mí en lo personal me permite conocerme más... Soy fan de la lectura sobre sexualidad, me encanta aprender y por supuesto me encanta poner en práctica... Soy un admirador total de la belleza femenina y haciendo el amor no me gusta limitarme, amo la tersura, la silueta, el sabor, el olor, la humedad, la voz, el gemir, la delicadeza y la fuerza de la mujer, amo su piel, su cabello, su mirada, su respiración. Amar a una mujer con cada parte de mí es lo mejor de la vida. Amarla entregando mi cuerpo, me permite entregarle mi espíritu, mi intelecto y mi materia... El sexo para mí es amor.

Paz interior.

Hoy sé que mi paz interior depende de la propia visión de mí mismo. De aceptar a plenitud las consecuencias de mis decisiones, de asumir la libertad propia que tengo de decidir sobre cualquier aspecto de mi vida... Acepto mis tristezas y mis miedos, acepto mi dolor pero me niego al sufrimiento... Reconozco mis defectos, los asumo y haré lo necesario para que estos no sean un estorbo en mi vida... Domar mi ego me permitirá ser un hombre consciente, y en la conciencia existe la paz.

¿En qué creo?

Creo en que cada hombre y cada mujer, así como cada ser vivo es parte del universo, es el universo en si. Somos individuos partes fundamentales de un todo, cada uno de nosotros colaboramos en el equilibrio, somos necesarios más no indispensables. Somos importantes pero no lo suficiente para dañar a un todo mucho más inmenso que nuestros egos.

Creo en la libertad. La fidelidad está en cada uno de nosotros. Se es fiel no negando ni sublimando nuestros deseos básicos. Se es fiel amando. La fidelidad no es una cárcel, no es una convicción, es una expresión de libertad, es un acto de honestidad hacia uno mismo en el que estamos con la persona que queremos estar, en el que hacemos justo lo que deseamos hacer, en la que somos justo lo que en realidad somos.

Creo en la vida, creo en la muerte como una transformación. No creo en la necesidad de trascender y de proyectar en nuestros hijos nuestras frustraciones. Creo en el amor puro, en la gratitud, en el dar sin esperar recibir. “Creo en tus ojos cuando me dices que me amas, no como una promesa, sino porque en ese instante de tu existencia, irremediablemente me amas”. Creo en el ser esencial, en el Dios Interior, creo en mí, en todos.

En American History X mencionan que para cerrar un ensayo es recomendable una cita. Y pues de quien más podría yo escoger alguna si no de Alejandro Jodorowsky.

Sé lo que hago, sé lo que siento… pero no podría decir lo que soy, porque a medida que profundizo en mi ser esencial, me encuentro con ese mundo tan infinito, tan sin límites que es uno, tan cambiante, que es imposible de definir.”


Carlos Alberto Nava Maldonado.
Diciembre 2011.

jueves 14 de octubre de 2010

Lejos de la tristeza...

Cuando en la mañana me haya ido no tendrás mío ni un recuerdo,
Solo un hueco en la almohada donde meter tu olvido.
Nadarás en nombres y pasarás sobre el mío
Como quien anda un camino tantas veces recorrido.
Sueña lejos de la tristeza, sueña lejos del dolor,
Como si no hubiera ocurrido y aún tuvieras intacto tu corazón.
 
Cuando en la mañana me haya ido ni siquiera pronuncies mi nombre,
Porque yo nunca estuve aquí y tú jamás me conociste.
Nadie que amaste te causó dolor y ningún hombre te amo demasiado,
Nadie te alejó del mundo para tenerte a su lado.
Sueña lejos de la tristeza, sueña lejos del dolor,
Como si no hubiera ocurrido y aún tuvieras intacto tu corazón.
Cuando en la mañana me haya ido no me digas adiós.

miércoles 6 de octubre de 2010

Gustos culposos...

En realidad no es un gusto culposo porque estoy muy identificado con este gusto. Sin embargo, mucha gente que me conoce pensaría que es un gusto muy fresa para lo general de lo que suelo escuchar.

Tengo muy bien justificado el porque me agrada su música. Lo explico:

1. La guitarra. Usa riffs cortos y sencillos, sin embargo le da un toque rockeron a sus canciones que ni siquiera los actuales grupos de "rock" tienen. La esencia del rock: solos de guitarra. Además, de que usa un punteo muy marcado que le da un sabor latino que lo distingue.

2. Es latinoamericano. Si, soy un acomplejado y no puedo negar que me da gusto que un latino sea exitoso. Y claro, la fusión que hace con cumbia, de pronto me suena a Rigo Tovar y hasta a Santana, lo cual me late bastante.

3. Las rolas en su lírica, a pesar de simples, son bastante buenas. Digo, también tiene cada churro que mejor ni comentar.

4. Su color y tono de voz me facilita un chingo cantar sus rolas... Jeje, eso es una observación poco objetiva.

Sin más, dejo este par de canciones, que además de gustarme bastante, aplican para esta ocasión...

Este por las buenas:



Este no:



Ahi quien vea los videos que los acomode según apliquen... Jajaja.

martes 21 de septiembre de 2010

Recursivo...

¿Una de tus frases favoritas es: “siempre es lo mismo”, “me pasó otra vez”, “todo es igual”? ¿Te sientes atrapada en un entorno que se repite y se repite y los resultados siempre son los mismos y nunca encuentras una solución a eso que “te pasa”?

Creo que valdría mucho la pena analizar el porque. Creo que las cosas no pasan: las haces… La mayoría de las personas somos más reactivos que activos. Todos reaccionamos a estímulos que recibimos de nuestro entorno. Nadie puede esperar que alguno de nuestros actos no tenga consecuencias, nada es casualidad y cada uno de nuestros actos o reacciones desencadenará eventos que, si no tenemos conciencia, pueden dañarnos irreparablemente. Así como hacemos las cosas para nuestro bien, también las hacemos para nuestro mal. Si, seguramente no es nunca nuestra intención, pero siempre, siempre, existen ambas posibilidades.

Siempre en mi vida he sido un quejumbroso, un rebelde, un inconforme. Hay muchas cosas que hago sin querer, hay otras que hago sin pensar, hay muchas otras que ni siquiera alcanzo a sospechar, y muchas veces las consecuencias las he pasado por alto, las he ignorado y la verdad estoy cansado de vivir así.

Quiero control sobre mi vida, sobre mis sentimientos, y eso no quiere decir que quiero ser un cuadrado frío y calculador, sino simplemente aceptar siempre las consecuencias de mis actos.

Tal vez haya llegado el momento de ceder un poquito y aceptar la realidad de mi vivir, pues todas mis decisiones las he tomado yo sólo, sin presión de nadie. ¿Qué si me he equivocado? ¡Puta madre! Todo el tiempo, pero eso no me atormenta, sino lo que me tiene tan inconforme es pensar que todo lo que “me pasa” no ha sido mi responsabilidad o ha sido culpa de algo o alguien más.

Hoy vivo aquí, aquí trabajo y aquí estoy. ¿Tengo y hago lo que quiero? Tal vez no, pero definitivamente tengo y hago lo que he decidido.

Necesito disfrutar mi vida. No conformarme, no estoy hecho para eso, pero definitivamente, es un hecho que para poder aspirar a algo, es necesario disfrutar paso a paso el camino.

“Lo mejor del camino es el camino en si, no el final de él”. “Si no tienes lo que quieres, quiere lo que tienes”, ¿Clichés? Si, seguro, pero son útiles, es este momento lo son, y lo serán hasta que el camino me comience a mostrar precisamente eso que quiero, que deseo y que voy a tener.

La cita de hoy:

Alejandro Jodorowsky: “Te lo digo por experiencia, es posible enamorarse en un solo segundo, un cruce de miradas basta. El amor es mágico”.

sábado 11 de septiembre de 2010

De twiiter para la ocación...

@alejodorowsky "La duda empaña mi certeza. La verdad es que no has estado nunca y yo te añoro en el futuro".

@cuentosminimos "Pude escribir poesía sobre tu piel, pude regalarte el mundo, pero no lo quisiste. Sólo me querías a mí, y eso no pude dártelo".

jueves 2 de septiembre de 2010

Intensooo!!!...

Estoy muy apenado. Mi forma de afrontar mis dudas, es demasiado intenso. 

Hay quienes, prudentemente, necesitan encerrarse en una burbuja y pensar y pensar y pensar, se protegen y salen de su capullo cuando están listos para afrontar el problema, en su proceso probablemente lleguen a una estrategia para resolver el problema, o incluso se dan cuenta de que no existe tal problema y no hay nada que resolver.

Yo soy muy, pero muy distinto. Yo necesito hablar y hablar y hablar y escribir y escribir y escribir y escuchar y escuchar y escuchar y leer y leer y leer para ver si entre todo lo que hablo, escribo, escucho o leo, encuentro alguna solución a un problema que incluso puede ni siquiera existir. Este tipo de cosas son algo de mi personalidad que me desagrada, que me molesta incluso. 

Lo más irónico es que ahora mismo lo estoy haciendo. Busco una solución a mi comportamiento comportándome tal como no quiero hacerlo. Para empezar, algo de aceptación me vendría bien. No sé como hacerle. Estoy conciente que es algo causado por mi inseguridad, y sé que lo quiero resolver. Ojalá el código 11:11 me ayude a corregirlo.

Otro objetivo de este post, muy pero muy importante, es disculparme con quien ha sido víctima de esta forma de ser mía. De verdad, lo siento y me siento muy avergonzado de no poder controlarme, de presionar demasiado buscando respuestas a preguntas ni siquiera hechas.

Lo siento, de verdad.

miércoles 1 de septiembre de 2010

El código 11:11...

Hace algunas semanas, no se cuantas, compré un disco que se llama 11:11, es de Rodrigo y Gabriela, es una obra de arte, una chingonería.

A partir de entonces comencé a notar que muy seguido, cuando miro el reloj, “casualmente” son las 11 de la mañana con 11 minutos. Antes de ayer, en facebook, hice este comentario, y “casualmente” una amiga que acababa de agregar anteayer mismo me comentó, según ella, asustada, que también le estaba sucediendo este hecho curioso.

Mi acostumbrada curiosidad y búsqueda de conspiraciones me hizo investigar. Di con muchos artículos, uno de ellos me llamó más la atención, tal vez porque es el que más conviene a mis intereses. Este hablaba de que existen varios códigos que nos anuncian que nuestro proceso de pasar de dualidad a unicidad está cerca. Así, textualmente lo entiendo, pero ahondé un poco más e incluso me dieron un ejemplo bastante bueno.

Eso de dualidad se puede entender de nuestra doble cara, de nuestro doble proceder, de nuestra incongruencia entre lo que pensamos y lo que hacemos (Ater-ego, tal vez). Sin embargo hay diferentes teorías, la que mejor entiendo es la que dice que nosotros estamos constituidos de diversos YO (o egos). La gnosis menciona que estos egos equivalen a lo que se refieren como pecados capitales; o sea que por cada pecado capital existe un YO, para esto 7.

Entonces, el 11:11 se refiere a once puertas que nos pueden llevar a la unificación de esos egos, llevando a nuestro YO a ser uno sólo sin dejarse dominar por ninguno de estos egos. En otras palabras más simples, a un cliché: a vivir en plenitud de conciencia. El ejemplo que me dieron, es a uno referido en la Biblia. Me gustaría ponerlo textual, pero me da hueva (ego de la pereza) investigarlo, pero es sobre esto:

Jesucristo entra montado en un burro blanco y echa a palos a los fariseos de su templo… la interpretación: El burro blanco representa la mente de Jesucristo, limpia, pura, sin “distracciones”, los fariseos serían sus egos, echarlos a palos sería el hecho de luchar contra ellos para despojarse de su influencia y su templo sería su YO conciente.

El artículo menciona que uno de los códigos es el 11:11; menciona también que esto es un proceso y no un evento, que no es natural sino que se tiene que ejercer (se tienen que echar a palos esos egos). Otro dato importante es el hecho de que para purificar la mente (el burro donde se alojan nuestros egos) es muy útil la meditación.

El caso de todo esto y lo que en realidad me hace ruido, es que en este momento de mi vida estoy viviendo algo muy intenso, algo que me ha llevado a aceptar varias cosas de mi forma de ser y de mi vida cotidiana que no me había atrevido a aceptar. Hay ciertos hechos en mi vida que me afectan demasiado: algunos me hacen enojar iracundo, otros me causan una flojera impresionante, otros me lastiman demasiado, otros me entristecen demasiado, otros me emocionan demasiado; total: soy muy dependiente de mi entorno, de la gente que me rodea y sus respuestas o sus acciones y creo que es el momento de superarlo.

Hay quienes llaman a esto iluminación. Es muy drástico este término, pero lo emplearé: Es el momento idóneo para iluminarme, para montarme en mi burro blanco y echar a mis fariseos a palos de mi templo. Es el momento, sino es ahora, tal vez nunca logre despojarme de lo que me hace un ser feliz incompleto, o ¿debiera decir: un ser infeliz?